Blog

LACTANCIA MATERNA – ¡Nada es tan fácil, ni tan difícil como te cuentan!

Luego de haber derribado tantos mitos, de haber salido victoriosa de los brotes de crecimiento y de haber soportado los efectos de una mastitis, me siento orgullosa de mí por haber defendido y protegido la lactancia, que al día de hoy son 6 meses de lactancia materna exclusiva.

Y por ello mismo hoy voy a hablarles desde mi experiencia con mi segundo bebé, no sin antes decirles que así como en el embarazo, el pos-parto y la vida misma, en la lactancia todas las mujeres podemos pasar situaciones totalmente diferentes. Y dar fórmula tampoco está mal, cada mamá decide lo que es mejor para su bebé y ella.

En mi caso, mi segunda bebé nació por cesárea al igual que la primera, pero ambas fueron totalmente distintas. En esta ocasión me enfocaré más en mi segunda experiencia con mi hija Nattalia.

Al momento de su nacimiento NO hubo contacto piel con piel, sino hasta 2 o 3 horas después, cuando me pasaron del área de recuperación a la habitación y me llevaron a mi bebita, sin embargo, a pesar del tiempo que estuvimos separadas, mi bebita se agarró al pecho correctamente en la primera hora. Claro que tuve que ayudarla, separarla de mi pecho para que volviera a agarrarse una y otra vez hasta que logró hacerlo bien, y no hubo nada de dolor.

Como los recién nacidos son súper dormilones, yo tenía que despertarla cada tres horas para pegarla a mi pecho, y la primera noche se quedaba súper poquito tiempo, de alguna manera me preocupaba el no saber si estaba comiendo algo, pero ella siempre estuvo tranquila, así que dejé de preocuparme.

El día siguiente, mi bebé ya duraba más tiempo en cada pecho, aunque tenía que despertarla para que siguiera comiendo. Era demasiado tierno.

Ya en casa, los primeros dos días fueron de maravilla, a veces ella se despertaba y a veces yo tenía que despertarla.

Pero el tercer o cuarto día, comencé a tener pequeñitas grietas en los pezones y por ello un poco de dolor, pero ya tenía la experiencia con mi primer bebé, en aquel entonces me dolía horrores y me daba miedo cada que se llegaba la hora de la toma e incluso tuve sangrado, utilice aceite de coco orgánico y me funcionó de maravilla; así que esta vez yo ya estaba preparada con mi aceite de coco y al primer síntoma de dolor lo utilicé y no pasó más de un día, cuando el dolor y las grietas se fueron.

La tranquilidad, el estar yo sola con mi bebé, no recibir visitas por el tema de la pandemia y el apoyo del papá (Daniel) en este tema ayudó mucho. Todo el tiempo tenía sed, les juro que tomaba entre 4 y 5 litros de agua al día. Dani nos demostraba su cariño con cada litro de agua que llevaba a la habitación.

A los 10 días, tuvimos nuestra primera salida para ir al pediatra, antes de salir de casa atacó el primer mito, -Se te va a ir la leche si no te tapas-, debo decir que querían que me fuera como esquimal aunque hacía calor, aunque yo iba vestida normal y con un suéter, ni destapada, ni abrigada en exceso,  así que solo hice oídos sordos.

Después de eso todo marchó súper bien, mi bebé duraba hasta 30 minutos en cada pecho, es decir cada toma tardaba hasta una hora.

Mastitis

El primer problema se presentó cuando tuve que ir a mi cita con el ginecólogo a las tres semanas de la cesárea. Ese día todo iba perfecto hasta que cerca de las 8 de la noche ya en casa, comencé a sentir escalofríos, me tomé la temperatura y tenía fiebre, mi pecho izquierdo estaba duro y me dolía horrores. Afortunadamente el ginecólogo me había comentado sobre la mastitis ese día, así que supe de qué se trataba y que hacer.

En este caso, el ginecólogo me recetó paracetamol para la fiebre, y aunque me doliera tanto, no tenía que dejar de darle de ese pecho, pues tenía que vaciarlo. Pero ahí comenzó el ataque del segundo mito, -Si tienes fiebre, no tienes que darle esa leche, le va a hacer daño-, como ya estaba informada, de nuevo solo hice oídos sordos.

Afortunadamente el dolor y la fiebre pasaron a los dos días.

Brotes de crecimiento o crisis de lactancia

Pensé que la mastitis sería el único obstáculo que se me presentaría, cuando llegó un brote de crecimiento o crisis de lactancia, yo jamás había escuchado de ello.

Sucedió alrededor de los 2 meses y medio, mi bebé comenzó a llorar en cada toma, a agarrar el pecho y soltarlo mil veces; yo no tenía ni idea de que sucedía, pensaba que me estaba quedando sin leche, pero lo único de lo que estaba segura, es que a mayor estimulo, mayor producción, así que yo la mantenía lo más que podía pegada a mi pecho.

Así pasamos más de dos semanas y en ellas atacó el tercer mito -tu leche ya no la llena, dale formula, pobrecita-, debo confesar que hubo un momento en el que me desesperé tanto, que estuve a punto de ceder, pero no lo hice; y resultó que mi leche si era suficiente.

Se llegó la cita con el pediatra y al explicarle lo que había pasado, nos comentó sobre estos brotes de crecimiento, y que lo que yo había hecho era lo correcto, pero también nos advirtió sobre que podría haber más brotes de crecimiento en un futuro y así fue.

Alrededor de los 3 o 4 meses, se presentó la misma situación, pero muy segura hice lo mismo, y para no lidiar con el -dale formula, tu leche no la llena-, decidí alejarme cada que tenía que darle de comer y fue lo mejor que pude haber hecho.

Pasadas estas crisis, mi bebé se volvió experta y cada toma comenzó a ser mucho más corta, hasta llegar al día de hoy, que tarda entre 6 y 10 minutos, a veces queda satisfecha de un solo pecho, otras veces vacía un pecho y poco del otro y otras vacía los dos por completo, y es completamente normal.

Extracción de leche

La extracción de leche nunca la consideré una opción, pues se puede decir que trabajo en casa, y con la pandemia, prácticamente no salimos, pero conforme avanzan los días, hemos tenido por trabajo que salir algunas veces, las primeras pude llevarme a mis hijas conmigo, pero la última vez, no pude hacerlo, así que antes de que se llegara el día, compramos un extractor manual.

Debo decir que pensé que sería facilísimo, pero NO, intenté extraerme y apenas salieron unas cuantas gotas y ya me había súper cansado, pensé que no iba a funcionar, pero pensé -tengo que lograrlo- así que seguí intentando, y logré sacar ½ onza.

Con el pasar de los días seguí intentando, no voy a decir que logré reunir biberones de leche, pero si las onzas suficientes para las 5 horas que iba a estar fuera de casa.

Antes de que naciera Nattalia, tenía en mente solo darle pecho 6 meses y después continuar con fórmula, este 21 de noviembre cumplió 6 meses de edad, y siento que aún no es tiempo de dejarlo, hoy les puedo decir que en mente tengo darle 4 meses más, cuando la fecha se llegue les diré si lo hice así o no.

No me queda duda de que la lactancia es maravillosa, pero muchas veces no resulta fácil y más cuando eres primeriza, por fortuna yo tenía experiencia previa con mi primer bebé, con la que por mi trabajo, pensaba al menos dar pecho dos meses, luego de los dos meses comencé con lactancia mixta y alrededor de los 4 meses le di solo fórmula. Ahora me doy cuenta que pude haber continuado un poco más.

Para mí ha sido muy satisfactoria esta etapa, y si a eso le sumo el vínculo que se forma y lo práctico que es tener el alimento perfecto para mi bebé conmigo todo el tiempo, a la temperatura perfecta y que a la hora que quiera, en donde sea y como sea, no lo cambio por nada.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *